English version
In Bolivia, civil society plays a crucial role in promoting democratic values and democratic consolidation. To fulfil this role, an enabling environment is essential — one that guarantees civic freedoms, a favourable legal framework and accessible resources. A conducive environment allows civil society organisations (CSOs) to influence government decisions, promote social justice and contribute to democratic development.
The year 2024 was marked by a political, economic, environmental and social crisis, driven by wildfires – which consumed more than 12.6 million hectares – dollar shortages, inflation, fuel scarcity and institutional weakness, particularly in the justice system. Compounding this are deep political fragmentation and uncertainty surrounding the 2025 presidential elections and the 2026 subnational elections.
According to UNITAS’s Human Rights Defenders Observatory, 2024 saw a 19% increase in violations of democratic institutions, the right to defend rights and fundamental freedoms compared with 2023. The rise is largely due to violations of democratic institutions (57% of the total), the rights of human rights defenders, and freedom of assembly and protest; press freedom remains in second place (17%). Although a percentage decrease was observed in violations of freedom of association and of expression (70% and 17%, respectively), conditions for CSOs continue to deteriorate.
Versión en español
En Bolivia, la sociedad civil juega un papel crucial en la promoción de valores democráticos y la consolidación democrática. Para cumplir este rol es esencial un ambiente habilitante que garantice libertades cívicas, un marco legal favorable y recursos accesibles. Un entorno propicio permite a las organizaciones de la sociedad civil (OSC) influir en decisiones gubernamentales, promover la justicia social y contribuir al desarrollo democrático.
El año 2024 estuvo marcado por una crisis política, económica, ambiental y social, producto de los incendios —que consumieron más de 12,6 millones de hectáreas—, la escasez de dólares, la inflación, la falta de combustible y la debilidad institucional, sobre todo en justicia. A esto se suman una profunda fragmentación política y la incertidumbre ante las elecciones presidenciales de 2025 y subnacionales de 2026.
Según el Observatorio de Defensoras y Defensores de Derechos de UNITAS, en 2024 se registró un aumento del 19% en las vulneraciones a la institucionalidad democrática, el derecho a defender derechos y las libertades fundamentales frente a 2023. El incremento se debe sobre todo a vulneraciones a la institucionalidad democrática (57% del total), los derechos de defensoras y defensores, y la libertad de reunión y protesta; la libertad de prensa se mantiene en segunda categoría (17%). Aunque se observó una disminución porcentual en las vulneraciones a la libertad de asociación y de expresión (70% y 17%, respectivamente), las condiciones para las OSC siguen deteriorándose.