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Resurgence of armed conflict, arrests and state failures in response to the humanitarian crisis in Catatumbo

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Event Summary

During January 2026, the public order crisis in the Catatumbo subregion (mainly in the municipality of Tibú, Norte de Santander) saw multiple episodes of violence, institutional reaction, and failure to respond to early warnings. This violence includes new clashes between the National Army and illegal armed groups belonging to the ELN and dissidents from the FARC’s 33rd Front, causing displacement, putting the civilian population at risk and disrupting mobility on the road corridor between Hacaritama and La Gabarra. Additionally, in an operation involving the Public Prosecutor’s Office and the Armed Forces, the authorities captured three alleged members of the 33rd Front and rescued a minor who was being held in Tibú. Journalistic analysis from 17 January 2026 indicates that the armed conflict has ended up regulating social life in rural areas, imposing informal armed social control that limits the freedom of communities to decide, associate or mobilise without pressure from illegal actors.

The Constitutional Court called the Colombian State to account for its response to Early Warning 017 of 2025 issued for Catatumbo, questioning the State’s insufficient attention to the recurring risks to the civilian population. In the context of this dramatic situation, a ruling was issued condemning three ELN leaders: Pablo Beltrán, Antonio García, and Jacobo Gabino; for the kidnapping of seven journalists in Catatumbo between 2016 and 2017, a fact that highlights the seriousness of the dynamics of violence and its impact on civil society.

Resurgence of armed conflict, arrests and state failures in response to the humanitarian crisis in Catatumbo | Recrudecimiento de combates armados, capturas y fallas estatales en respuesta a la crisis humanitaria en el Catatumbo
Durante enero de 2026, la crisis de orden público en la subregión del Catatumbo (principalmente en el municipio de Tibú, Norte de Santander) fue testigo de múltiples episodios de violencia, reacción institucional y falta de respuesta a las alertas tempranas. Esta violencia incluye nuevos enfrentamientos entre el Ejército Nacional y grupos armados ilegales pertenecientes al ELN y disidentes del Frente 33 de las FARC, lo que ha provocado desplazamientos, puesto en riesgo a la población civil y perturbado la movilidad en el corredor vial entre Hacaritama y La Gabarra. Además, en una operación en la que participaron la Fiscalía General de la Nación y las Fuerzas Armadas, las autoridades capturaron a tres presuntos miembros del Frente 33 y rescataron a un menor que se encontraba retenido en Tibú. El análisis periodístico del 17 de enero de 2026 indica que el conflicto armado ha terminado regulando la vida social en las zonas rurales, imponiendo un control social armado informal que limita la libertad de las comunidades para decidir, asociarse o movilizarse sin la presión de los actores ilegales.

La Corte Constitucional llamó al Estado colombiano a rendir cuentas por su respuesta a la Alerta Temprana 017 de 2025 emitida para Catatumbo, cuestionando la atención insuficiente del Estado a los riesgos recurrentes para la población civil. En el contexto de esta dramática situación, se dictó una sentencia condenatoria contra tres líderes del ELN: Pablo Beltrán, Antonio García y Jacobo Gabino, por el secuestro de siete periodistas en Catatumbo entre 2016 y 2017, un hecho que pone de relieve la gravedad de la dinámica de violencia y su impacto en la sociedad civil.

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