On 8 October 2026, the Constitutional Chamber of Costa Rica annulled seven provisions of circular DM-CIR-0047-2026 from the Ministry of Public Education (MEP), issued on 3 July 2026 by Minister Leonardo Sánchez Hernández and his deputy ministers. The court determined that the provisions, due to their breadth and imprecision, disproportionately affected the freedoms of expression and education.
The circular established restrictions on the expression of political and ideological positions in educational institutions. Among the provisions that were overturned were prohibitions on using classes, assignments, assessments, teaching materials, and institutional platforms to promote or criticize political parties, public figures, electoral movements, or specific ideological positions. Restrictions related to the selection of educational sources, the presentation of perspectives deemed balanced, and the use of concepts such as “ideological indoctrination” and “recruitment” were also invalidated, as these were considered likely to lead to subjective interpretations and undue control over academic content.
The decision responded to legal challenges filed against the circular, whose appellants warned that the measures could generate self-censorship among teaching staff, limit the discussion of political and social issues, and affect the development of students’ critical thinking. For its part, the Ministry of Public Education had defended the provisions, arguing that their purpose was to prevent political and electoral propaganda and guarantee the neutrality of educational institutions, without prohibiting academic debate.
The Constitutional Chamber partially granted the appeal for protection of constitutional rights and ordered the MEP authorities to refrain from applying the annulled provisions, as well as to immediately communicate the scope of the ruling to the relevant departments and individuals. However, the court clarified that the ruling does not eliminate the legal prohibitions on electoral propaganda, political proselytizing, coercion, or partisan use of public resources within educational institutions.
The Constitutional Chamber’s ruling represents an institutional guarantee against disproportionate administrative restrictions by establishing limits on the MEP’s powers to regulate educational content and ideological expressions. However, the ruling does not prevent educational authorities from investigating conduct involving political or electoral propaganda, proselytizing, or coercion expressly prohibited by law.
El 8 de octubre de 2026, la Sala Constitucional de Costa Rica anuló siete disposiciones de la circular DM-CIR-0047-2026 del Ministerio de Educación Pública (MEP), emitida el 3 de julio de 2026 por el ministro Leonardo Sánchez Hernández y sus viceministros. El tribunal determinó que dichas disposiciones, debido a su amplitud e imprecisión, afectaban de manera desproporcionada a las libertades de expresión y de enseñanza del personal docente.
La circular establecía restricciones a la expresión de posiciones políticas e ideológicas en las instituciones educativas. Entre las disposiciones que fueron anuladas se encontraban las prohibiciones de utilizar las clases, los trabajos, las evaluaciones, los materiales didácticos y las plataformas institucionales para promover o criticar a partidos políticos, figuras públicas, movimientos electorales o posiciones ideológicas específicas. También se invalidaron las restricciones relacionadas con la selección de fuentes educativas, la presentación de perspectivas consideradas equilibradas y el uso de conceptos como «adoctrinamiento ideológico» y «captación», ya que se consideró que podían dar lugar a interpretaciones subjetivas y a un control indebido sobre los contenidos académicos.
La decisión respondía a los recursos de inconstitucionalidad interpuestos contra la circular, en los que los recurrentes advertían de que las medidas podrían generar autocensura entre el personal docente, limitar el debate sobre cuestiones políticas y sociales y afectar al desarrollo del pensamiento crítico de los alumnos. Por su parte, el Ministerio de Educación Pública había defendido las disposiciones, argumentando que su finalidad era prevenir la propaganda política y electoral y garantizar la neutralidad de las instituciones educativas, sin prohibir el debate académico.
La Sala Constitucional estimó parcialmente el recurso de amparo y ordenó a las autoridades del MEP que se abstuvieran de aplicar las disposiciones anuladas, así como que comunicaran de inmediato el alcance de la sentencia a los departamentos y personas pertinentes. Asimismo, condenó al Estado al pago de las costas judiciales, los daños y perjuicios. No obstante, el tribunal aclaró que la sentencia no elimina las prohibiciones legales relativas a la propaganda electoral, el proselitismo político, la coacción o el uso partidista de los recursos públicos en el seno de las instituciones educativas.
La sentencia de la Sala Constitucional representa una garantía institucional frente a las restricciones administrativas desproporcionadas, al establecer límites a las competencias del MEP para regular los contenidos educativos y las expresiones ideológicas. No obstante, la sentencia no impide que las autoridades educativas investiguen conductas que impliquen propaganda política o electoral, proselitismo o coacción expresamente prohibidas por la ley.