On 10 August 2026, the Bolivian Government adopted Supreme Decree No. 5673, establishing a new framework for the Single National Registry (RUN) of national and foreign non-governmental organisations and foundations. The regulation expands state powers to control, supervise and evaluate their activities and the international funding they receive.
The new provisions include annual information updates, renewal of RUN certification every three years, registration of beneficial owners, interoperability with public databases and new financial monitoring mechanisms. The decree also provides for the evaluation of programmes and projects against national development plans and establishes corrective measures in cases of non-compliance, inadequate results or potential “misalignment” with these plans, without specifying what such measures would entail.
Several civil society organisations (CSOs) have expressed concern about increased state oversight and its potential effects on international cooperation and the continuity of their projects. In particular, periodic registration renewal and the new evaluation powers could create legal uncertainty and limit CSO autonomy if applied broadly or at the authorities’ discretion. This could have a chilling effect, particularly on organisations whose work does not align with government priorities, reducing their ability to access resources and operate independently.
The pending implementing regulations will therefore be key to determining the scope of these provisions and whether their implementation could lead to broader restrictions on freedom of association and the diversity of civil society.
Nueva normativa amplía la supervisión estatal sobre las organizaciones de la sociedad civil en Bolivia
El 10 de agosto de 2026, el Gobierno de Bolivia aprobó el Decreto Supremo N.º 5673, que establece un nuevo régimen para el Registro Único Nacional (RUN) de organizaciones no gubernamentales y fundaciones nacionales y extranjeras. La norma amplía las facultades estatales de control, supervisión y evaluación sobre sus actividades y la cooperación financiera que reciben.
Entre las nuevas disposiciones se encuentran la actualización anual de información, la renovación del certificado RUN cada tres años, el registro de beneficiarios finales, la interoperabilidad con bases de datos públicas y nuevos mecanismos de monitoreo financiero. El decreto también contempla la evaluación de programas y proyectos en relación con los planes de desarrollo y establece medidas correctivas ante incumplimientos, resultados deficientes o una eventual “desarticulación” con dichos planes, sin precisar el alcance de estas medidas.
Diversas organizaciones de la sociedad civil (OSC) han expresado su preocupación por el aumento de la supervisión estatal y sus posibles efectos sobre la cooperación internacional y la continuidad de sus proyectos. En particular, la renovación periódica del registro y las nuevas facultades de evaluación podrían generar inseguridad jurídica y limitar la autonomía de las OSC si se aplican de forma amplia o discrecional. Esto podría tener un efecto inhibidor, especialmente sobre organizaciones cuya labor no coincide con las prioridades gubernamentales, reduciendo su capacidad para acceder a recursos y operar de manera independiente.
La reglamentación aún pendiente será determinante para establecer el alcance de estas disposiciones y si sus efectos pueden traducirse en restricciones más amplias a la libertad de asociación y a la diversidad de la sociedad civil.