On 10 August 2026, an earthquake measuring 7.4 on the Richter scale struck, having a significant impact across the country. It mainly affected the regions of Chocó, Caldas, Risaralda and Valle del Cauca, whilst also having repercussions in various parts of the country through humanitarian mobilisation and the coordination of support networks. According to the latest update from UNFPA, the emergency left more than 282,700 people affected, 31,460 homes damaged, 348 healthcare facilities compromised and nearly 5,000 community spaces affected.
From the very first hours following the earthquake, a widespread community response was launched that extended beyond the areas directly affected. Social organisations, citizens’ groups, volunteer organisations and communities set up collection centres, community kitchens, donation drives and support teams to meet the needs of the affected populations. Similarly, professionals from various disciplines formed volunteer teams to address the specific needs of the communities.
Digital platforms played a key role in enabling the coordination of donations, identifying needs in real time, disseminating verified information and connecting community-led initiatives with individuals and organisations willing to help. This coordination demonstrates the significant organisational capacity of Colombian civil society, which, as well as strengthening the immediate response, can facilitate public participation, oversight and monitoring of the reconstruction processes that will take place over the coming months.
Organización ciudadana frente al terremoto en es fuerte y anuncia participación ciudadana en el proceso de reconstrucción
El 10 de agosto de 2026 se produjo un terremoto de magnitud 7,4 en la escala de Richter, que tuvo un impacto significativo en todo el país. Afectó principalmente a las regiones de Chocó, Caldas, Risaralda y Valle del Cauca, aunque también tuvo repercusiones en diversas partes del país a través de la movilización humanitaria y la coordinación de las redes de apoyo. Según la última actualización del UNFPA, la emergencia dejó más de 282 700 personas afectadas, 31 460 viviendas dañadas, 348 centros de salud en situación de riesgo y cerca de 5 000 espacios comunitarios afectados.
Desde las primeras horas tras el terremoto, se puso en marcha una amplia respuesta comunitaria que se extendió más allá de las zonas directamente afectadas. Las organizaciones sociales, los grupos de ciudadanos, las organizaciones de voluntarios y las comunidades crearon centros de recogida, comedores comunitarios, campañas de donaciones y equipos de apoyo para atender las necesidades de las poblaciones afectadas. Del mismo modo, profesionales de diversas disciplinas formaron equipos de voluntarios para abordar las necesidades específicas de las comunidades.
Las plataformas digitales desempeñaron un papel fundamental a la hora de facilitar la coordinación de las donaciones, identificar las necesidades en tiempo real, difundir información contrastada y poner en contacto las iniciativas comunitarias con personas y organizaciones dispuestas a ayudar. Esta coordinación pone de manifiesto la importante capacidad organizativa de la sociedad civil colombiana, que, además de reforzar la respuesta inmediata, puede facilitar la participación ciudadana, la supervisión y el seguimiento de los procesos de reconstrucción que tendrán lugar en los próximos meses.