On 14 July 2026, through Executive Decree No. 448, President Daniel Noboa brought into force the National Comprehensive Security Plan 2025–2029. The document introduces several strategies that could have negative implications for the enabling environment for civil society. These include strengthening security operations against “violent extremism” (Strategy 2.1), a concept that is ambiguously defined in the plan; using traditional and digital media to reinforce positive public perceptions of security (Strategy 2.5); increasing monitoring, auditing, and oversight activities targeting national and international NGOs, foundations, and corporations (Strategy 4.6); and re-establishing specialized military courts (Strategy 4.7), which were abolished in Ecuador in 2008.
Overall, these strategies pose potential risks to the freedoms of association, expression, and peaceful assembly, as well as to the editorial independence of the media. The broad and vague definition of “violent extremism” could facilitate its application against organizations and social movements, potentially criminalizing social mobilization. Meanwhile, Strategy 4.6 reinforces the Noboa administration’s apparent intention to treat all civil society organizations as potential vehicles for money laundering and the financing of criminal actors. Furthermore, the use of the media to “strengthen” positive perceptions of security could increase government influence over media narratives, affecting the objective reporting of violence, crime, and the conduct of members of the security forces. Finally, the proposal to create specialized military courts could limit the ability of activists and civil society organizations to scrutinize future cases of human rights violations committed by members of the Armed Forces during security operations.
To date, no public statements have been issued by civil society organizations regarding the potential impact of these security strategies on the enabling environment.
El nuevo plan nacional de seguridad representa posibles efectos negativos para el ambiente habilitante
El 14 de julio de 2026, mediante el Decreto Ejecutivo No. 448, el presidente Daniel Noboa puso en vigencia el Plan Nacional de Seguridad Integral 2025-2029. El documento incorpora varias estrategias que podrían tener implicaciones negativas para el ambiente habilitante de la sociedad civil. Entre ellas se encuentran el fortalecimiento de operaciones de seguridad contra el “extremismo violento” (estrategia 2.1), concepto definido de forma ambigua en el plan; el uso de medios tradicionales y digitales para fortalecer la percepción positiva sobre la seguridad (2.5); el incremento de actividades de vigilancia, auditoría y supervisión sobre ONG, fundaciones y corporaciones nacionales e internacionales (4.6); y el re-establecimiento de tribunales militares especializados (4.7), suprimidos en Ecuador a partir de 2008.
En términos generales, estas estrategias plantean riesgos para las libertades de asociación, de expresión, y reunión pacífica, así como para la independencia editorial de los medios de comunicación. La amplitud del concepto de “extremismo violento” podría facilitar su aplicación contra organizaciones y movimientos para criminalizar la movilización social, mientras que la estrategia 4.6 reafirma las intenciones del gobierno del presidente Noboa de tratar a todas las organizaciones de la sociedad civil, como potenciales vehículos para el lavado de activos y el financiamiento a favor de actores criminales. Por otra parte, el uso de los medios para “fortalecer” la percepción positiva sobre la seguridad podría favorecer una mayor influencia gubernamental sobre la narrativa mediática, afectando la cobertura objetiva de eventos de violencia, crímenes, y el accionar de miembros de la fuerza pública. Finalmente, la propuesta de crear tribunales militares especializados podría reducir la capacidad de escrutinio de activistas y organizaciones sociales en futuros casos de violaciones de derechos humanos cometidos por miembros de las Fuerzas Armadas durante operativos de seguridad.
Hasta el momento, no se han registrado pronunciamientos públicos de organizaciones de la sociedad civil sobre los posibles efectos de estas estrategias de seguridad sobre el ambiente habilitante.