Event Summary
On 28 January 2026, the Secretary General of the National Assembly, Giovanny Bravo, informed the public that the draft Organic Law Reforming the Comprehensive Organic Criminal Code—submitted on January 15 by Assembly Member Camila León—was not admitted by the Legislative Administration Council (CAL), the body responsible for qualifying and processing legislative initiatives. As a result, the proposal will not be presented to or debated by the plenary of the Assembly.
The decision was adopted unanimously and, according to the institutional spokesperson, was based on political considerations, although these were not publicly detailed. This announcement comes amid strong criticism from civil society organizations and freedom of expression advocacy groups, which had expressed concern about the content and potential effects of the initiative. Likewise, hours before the announcement of this decision, it emerged that Assembly Member León had not held meetings with journalistic associations to socialize and explain the scope of the bill, which further deepened criticism regarding the lack of dialogue and transparency in the process of drafting the proposal.
Autoridades legislativas rechazan proyecto de ley con potenciales efectos negativos a la libertad de expresiónEl 28 de enero de 2026, el secretario general de la Asamblea Nacional, Giovanny Bravo, informó a la opinión pública que el proyecto de Ley Orgánica Reformatoria del Código Orgánico Integral Penal —presentado el 15 de enero por la asambleísta Camila León— no fue admitido por el Consejo de Administración Legislativa (CAL), instancia encargada de calificar y dar trámite a las iniciativas legislativas. Como consecuencia, la propuesta no será puesta a conocimiento ni debatida por el pleno de la Asamblea.La decisión fue adoptada por unanimidad y, de acuerdo con la vocería institucional, respondió a argumentos de carácter político, aunque estos no fueron detallados públicamente. Este pronunciamiento se produce en un contexto de fuertes cuestionamientos impulsados por organizaciones de la sociedad civil y colectivos de defensa de la libertad de expresión, que habían manifestado preocupación por el contenido y los posibles efectos de la iniciativa. Asimismo, horas antes del anuncio de esta decisión, trascendió que la asambleísta León no mantuvo reuniones con gremios periodísticos para socializar y explicar el alcance del proyecto, lo que profundizó las críticas en torno a la falta de diálogo y transparencia en el proceso de formulación de la propuesta.