On 12 August 2026, during the new presidential segment known as “Right of Reply,” the Legal Counsel to the Presidency publicly presented a list of individuals and organizations identified as part of an alleged “opposition ecosystem” to the federal government. The list included legislators, civil society organizations, journalists, and media outlets. While publicly identifying critical political actors is part of political confrontation, the inclusion of journalists and media outlets is particularly concerning, as it publicly identifies and categorizes them, from a government institution, as adversaries of the government.
This practice may have a chilling effect on freedom of expression and contribute to normalizing official stigmatizing discourse against those who question or criticize the government. The concern is heightened by the risk that similar practices could be replicated by state and municipal governments controlled by the ruling party, where local journalists and civil society organizations face greater levels of vulnerability.
This is taking place in a context of high levels of violence against the press in Mexico. In July, journalist Alejandro Leyva Aguilar was murdered in Oaxaca, while journalist Estrella Pedroza in Morelos has recently been the target of a smear and harassment campaign on social media. These cases illustrate the risks that public targeting can pose when it takes place in local contexts marked by violence, impunity, and weak protection mechanisms for journalists.
Señalamiento y estigmatización de periodistas, medios y actores críticos desde el Ejecutivo federal
El 12 de agosto de 2026, durante el nuevo espacio presidencial denominado “Derecho de Réplica”, la Consejera Jurídica de la Presidencia, presentó públicamente una lista de personas y organizaciones identificadas como parte de un supuesto “ecosistema opositor” al gobierno federal. La relación incluyó a legisladores, organizaciones de la sociedad civil, periodistas y medios de comunicación. Aunque el señalamiento de actores políticos críticos forma parte de la confrontación política, resulta especialmente preocupante la inclusión de periodistas y medios, pues implica su identificación y clasificación pública desde una instancia gubernamental como actores adversarios del gobierno.
La práctica puede generar efectos inhibitorios sobre la libertad de expresión y contribuir a normalizar discursos oficiales de estigmatización hacia quienes cuestionan al gobierno. La preocupación aumenta ante el riesgo de que este tipo de prácticas sean replicadas por gobiernos estatales y municipales gobernados por el partido oficialista, donde periodistas locales y organizaciones enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad.
Esto ocurre en un contexto de alta violencia contra la prensa en México: en julio fue asesinado el periodista Alejandro Leyva Aguilar en Oaxaca, mientras que recientemente la periodista Estrella Pedroza en Morelos ha sido objeto de una campaña de desprestigio y hostigamiento en redes sociales. Estos casos muestran los riesgos que puede adquirir el señalamiento público cuando se desarrolla en contextos locales de violencia, impunidad y débil protección para periodistas.