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Copyright reform raises concerns about potential effects on freedom of expression online

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During September 2026, two legislative initiatives in Mexico sparked public debate under the label of the «anti-meme law». The controversy arose from concerns that the proposals could restrict the creation and circulation of memes, political satire, and parodies targeting public officials. However, the two reforms are distinct, and neither explicitly establishes a general ban on memes.

Although the industrial property reform initiative was formally introduced on 1 June, 2026, its contents only began circulating publicly during the third week of September, leaving civil society organizations, journalists, digital rights advocates, and other stakeholders very little time to examine its provisions and express their concerns. The legislative process moved forward rapidly: the proposal was approved by the Chamber of Deputies and subsequently sent to the Senate, where it was approved on 30 September. This accelerated timeline raised concerns about the lack of a meaningful and inclusive public consultation process, limiting opportunities for civil society to provide input, assess potential human rights implications, and propose safeguards before the reform advanced through Congress.

The first initiative, concerning amendments to the Federal Copyright Law, seeks to modify the liability of internet service providers for copyright infringements committed by their users, including the removal of certain content altered using artificial intelligence. On 29 September, the relevant committee of the Chamber of Deputies approved the bill, which would require internet service providers to remove works, audio recordings, or voices altered using artificial intelligence when they infringe copyright. The opposition expressed concerns about the potential consequences for freedom of expression and access to the internet.

The second initiative concerns amendments to the Federal Criminal Code and the Federal Law for the Protection of Industrial Property. On 30 September, the Senate approved the reform by 72 votes to 34 and referred it to the Chamber of Deputies. The reform seeks to strengthen intellectual property protections, combat piracy and counterfeiting, and penalize the fraudulent use of official government symbols, institutional graphic identities, electronic domains, and official documents. The amended Article 403 Bis establishes prison sentences of one to five years and fines ranging from 1,000 to 10,000 Units of Measurement and Updating (UMA) when these elements are used commercially to deceive the public and commit an unlawful act.

Organizations such as R3D, ARTICLE 19, and SocialTIC have expressed concerns about the potential implications of these legislative changes. In particular, increased obligations and potential penalties for internet service providers could create incentives to proactively remove content or monitor users’ online activity, even in the absence of a judicial determination that an infringement has occurred. Regarding the industrial property reform, concerns center on the interpretation and scope of provisions concerning the use of official symbols, as well as the possibility that these could be applied in ways that restrict legitimate political criticism, satire, parody, or journalistic expression.

During the 30  September Senate debate, members of the governing Morena party maintained that the reform does not prohibit memes or political satire, emphasizing that its provisions target the fraudulent impersonation of public institutions. Opposition senators, however, argued that the wording could leave room for restrictions on freedom of expression and potentially expose journalists, content creators, and political satirists to criminal proceedings. Senators aligned with the government stressed that the amended provision applies specifically to the commercial use of official identities intended to deceive the public and facilitate unlawful acts. This disagreement highlights the importance of clear legal definitions and safeguards against overly broad enforcement.

Durante septiembre de 2026, dos iniciativas legislativas en México generaron un debate público bajo la denominación de «ley anti-memes». La polémica surgió ante la preocupación de que las propuestas pudieran restringir la creación y circulación de memes, sátiras políticas y parodias dirigidas a funcionarios públicos. Sin embargo, las dos reformas son distintas y ninguna establece explícitamente una prohibición general de los memes.

Aunque la iniciativa de reforma en materia de propiedad industrial fue presentada formalmente el 1 de junio de 2026, su contenido comenzó a circular públicamente hasta la tercera semana de septiembre, dejando a las organizaciones de la sociedad civil, periodistas, personas defensoras de los derechos digitales y otros actores muy poco tiempo para analizar sus disposiciones y expresar sus preocupaciones. El proceso legislativo avanzó rápidamente: la propuesta fue aprobada por la Cámara de Diputados y posteriormente enviada al Senado, donde fue aprobada el 30 de septiembre. Este calendario acelerado generó preocupaciones por la falta de un proceso de consulta pública significativo e inclusivo, que limitó las oportunidades de la sociedad civil para aportar observaciones, evaluar las posibles implicaciones en materia de derechos humanos y proponer salvaguardas antes de que la reforma avanzara en el Congreso.

La primera iniciativa, relativa a las modificaciones a la Ley Federal del Derecho de Autor, busca modificar la responsabilidad de los proveedores de servicios de Internet por las infracciones a los derechos de autor cometidas por sus usuarios, incluida la eliminación de determinados contenidos modificados mediante inteligencia artificial. El 29 de septiembre, la comisión correspondiente de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen, que obligaría a los proveedores de Internet a retirar obras, grabaciones de audio o voces alteradas mediante inteligencia artificial cuando infrinjan los derechos de autor. La oposición expresó su preocupación por las posibles consecuencias para la libertad de expresión y el acceso a Internet.

La segunda iniciativa contempla reformas al Código Penal Federal y a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. El 30 de septiembre, el Senado aprobó la reforma por 72 votos a favor y 34 en contra y la turnó a la Cámara de Diputados. La reforma busca fortalecer la protección de la propiedad intelectual, combatir la piratería y la falsificación, y sancionar el uso fraudulento de símbolos oficiales del gobierno, identidades gráficas institucionales, dominios electrónicos y documentos oficiales. El artículo 403 Bis reformado establece penas de prisión de uno a cinco años y multas de 1.000 a 10.000 unidades de medida y actualización (UMA) cuando estos elementos se utilicen con fines comerciales para engañar al público y cometer un acto ilícito.

Organizaciones como R3D, ARTICLE 19 y SocialTIC han expresado su preocupación por las posibles implicaciones de estos cambios legislativos. En particular, el aumento de las obligaciones y las posibles sanciones para los proveedores de servicios de Internet podría generar incentivos para retirar contenidos de manera preventiva o monitorear la actividad de las personas usuarias, incluso en ausencia de una determinación judicial sobre la existencia de una infracción. En cuanto a la reforma en materia de propiedad industrial, las preocupaciones se centran en la interpretación y el alcance de las disposiciones relativas al uso de símbolos oficiales, así como en la posibilidad de que estas se apliquen de manera que restrinjan la crítica política legítima, la sátira, la parodia o la expresión periodística.

Durante el debate en el Senado del 30 de septiembre, integrantes del partido gobernante Morena sostuvieron que la reforma no prohíbe los memes ni la sátira política, y subrayaron que las disposiciones están dirigidas a la suplantación fraudulenta de instituciones públicas. Por su parte, senadores de oposición argumentaron que la redacción podría dejar margen para restringir la libertad de expresión y exponer potencialmente a periodistas, creadores de contenido y personas dedicadas a la sátira política a procesos penales. Los senadores afines al gobierno destacaron que la disposición reformada se aplica específicamente al uso comercial de identidades oficiales con la intención de engañar al público y facilitar actos ilícitos. Este desacuerdo pone de relieve la importancia de contar con definiciones legales claras y salvaguardas que eviten una aplicación excesivamente amplia de la ley.

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