Between 24 and 28 August 2026, the National Union of Doctors of the Ministry of Public Health (SINAMED) held a national strike demanding better working conditions, salary adjustments and adequate supplies for hospitals. The mobilisation was followed by the resignation of hundreds of specialist doctors, increasing pressure on a public health system already facing significant challenges. Following a government proposal that did not include the salary adjustment requested by the union, doctors announced a new strike for late September.
The doctors’ demands received support from scientific societies, trade union federations, social and religious organisations and patient associations. At the same time, health professionals reported online smear campaigns and called for their demands to be addressed through substantive debate rather than attacks.
As the conflict continued, on 7 September the Senate created a commission to seek solutions to the health system crisis. On the same day, representatives of the Executive held talks with some specialist doctors, although SINAMED stated that it had not participated in those discussions.
The authorities’ delayed response, disparaging remarks towards the protesting health professionals and the lack of sustained dialogue have hindered efforts to find solutions to the conflict. SINAMED stated that it had not participated in the talks between the Executive and some specialist doctors, limiting its direct participation in efforts to find solutions at that stage. The creation of a Senate commission could open a new space for addressing the crisis, although its capacity to facilitate broader dialogue with social actors remained to be seen.
Huelga y renuncia masiva de médicos del sistema público, en un contexto de débil rendición de cuentas y narrativas hostiles del Gobierno, agravan la crisis sanitaria
Entre el 24 y el 28 de agosto de 2026, el Sindicato Nacional de Médicos del Ministerio de Salud Pública (SINAMED) realizó una huelga nacional para reclamar mejores condiciones laborales, reajustes salariales y la provisión adecuada de insumos hospitalarios. La movilización fue seguida por la renuncia de cientos de médicos especialistas, aumentando la presión sobre un sistema público de salud que ya enfrentaba importantes dificultades. Tras una propuesta del Gobierno que no incluyó el reajuste salarial solicitado por el gremio, los médicos anunciaron una nueva huelga para finales de septiembre.
Las reivindicaciones de los médicos recibieron el respaldo de sociedades científicas, centrales sindicales, organizaciones sociales y religiosas y asociaciones de pacientes. Paralelamente, profesionales del sector denunciaron campañas digitales de desprestigio y pidieron que sus demandas fueran abordadas mediante el debate de argumentos y no a través de ataques.
Ante la prolongación del conflicto, el 7 de septiembre el Senado creó una comisión para buscar soluciones a la crisis del sistema sanitario. Ese mismo día, representantes del Ejecutivo mantuvieron conversaciones con algunos médicos especialistas, aunque SINAMED señaló no haber participado en dichas reuniones.
La respuesta tardía de las autoridades, las descalificaciones hacia los profesionales movilizados y la falta de un diálogo sostenido han dificultado la búsqueda de soluciones al conflicto. SINAMED señaló no haber participado en las conversaciones mantenidas entre el Ejecutivo y algunos médicos especialistas, limitando en ese momento su participación directa en la búsqueda de soluciones. La creación de una comisión en el Senado podría abrir un nuevo espacio para abordar la crisis, aunque su capacidad para facilitar un diálogo más amplio con los actores sociales aún estaba por determinarse.