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Kast’s administration signs a presidential directive affecting Law 20,500 on public participation

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Law 20.500, known in Chile as the Law on Associations and Citizen Participation in Public Administration, is a body of law enacted in 2011 whose primary objective is to strengthen and guarantee the right of individuals to freely associate without the need for prior authorization, as well as to promote their participation in government policies, plans, and actions. Although it is a legal framework open to improvement, in practice it mandated the creation of Civil Society Councils, required accountability to the public, and established formal channels for participation in general.

However, in 29 April 2026, when the government of President José Antonio Kast signed Presidential Directive No. 4 on citizen participation in public administration, replacing the one issued by the previous government in 2022. As political scientist Danae Mlynarz of the Latin American Center for Rural Development (RIMISP) points out, the current directive eliminates parity mechanisms, limits the minimum frequency of Council sessions to a “necessary frequency,” and shifts the focus of public reporting by government agencies:

“The content that each service must report changes: ‘progress in security and public order’ and ‘economic growth measures’—key pillars of the current government’s agenda—are incorporated, thereby subordinating participatory accountability to the communication of government achievements. Citizen participation, within this framework, is a top-down channel rather than a space for deliberation.”

La Ley N.º 20.500, conocida en Chile como la Ley sobre Asociaciones y Participación Ciudadana en la Gestión Pública, es un cuerpo normativo promulgado en 2011 cuyo principal objetivo es fortalecer y garantizar el derecho de las personas a asociarse libremente sin necesidad de autorización previa, así como promover su participación en las políticas, planes y acciones del Estado. Aunque se trata de un marco legal susceptible de mejoras, en la práctica impulsó la creación de los Consejos de la Sociedad Civil, estableció la obligación de rendición de cuentas a la ciudadanía y creó mecanismos formales de participación ciudadana en la gestión pública.

Sin embargo, el 29 de abril de 2026, el gobierno del presidente José Antonio Kast firmó la Instrucción Presidencial N.º 4 sobre participación ciudadana en la gestión pública, reemplazando la emitida por el gobierno anterior en 2022. Según señala la cientista política Danae Mlynarz, del Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP), la nueva directriz elimina mecanismos de paridad, reduce la frecuencia mínima de las sesiones de los Consejos a una “frecuencia necesaria” y modifica el enfoque de la rendición de cuentas por parte de los organismos públicos:

“Cambia el contenido que cada servicio debe reportar: se incorporan los ‘avances en seguridad y orden público’ y las ‘medidas de crecimiento económico’, pilares centrales de la agenda del gobierno actual, subordinando así la rendición de cuentas participativa a la comunicación de los logros gubernamentales. La participación ciudadana, bajo este marco, se convierte en un canal vertical de información más que en un espacio de deliberación.”

De esta manera, diversos analistas han advertido que la nueva instrucción podría debilitar los mecanismos de participación ciudadana establecidos por la Ley N.º 20.500, al priorizar la difusión de los resultados de la gestión gubernamental por encima de la generación de espacios efectivos de diálogo e incidencia de la sociedad civil en los asuntos públicos.

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